¿Cómo fue la evolución que experimento Uruguay en el siglo XX?

                                           EVOLUCIÓN URUGUAY XX

URUGUAY A LO LARGO DEL SIGLO XX

Uruguay es uno de los veinte países que forma parte de América Latina. Está situado en el cono Sur de Sudamérica, con fronteras con Brasil en el norte y noroeste, Argentina al oeste y el Río de la Plata y el Océano Atlántico al sur y sureste respectivamente. 










La evolución de Uruguay en el siglo XX podemos seccionarla en cuatro etapas diferentes: la consolidación de la democracia política, la reforma social y la prosperidad económica (1903-1930), a crisis económica y política y la restauración democrática (1930- 1958); el estancamiento económico, la atomización de los partidos políticos tradicionales, el crecimiento de la izquierda, y la dictadura militar (1959-1985); la restauración democrática y la entrada del Uruguay al Mercosur (1985-)


La economía experimentó las nuevas formas industriales que valorizaron plenamente la producción de carnes refrigeradas y su ventas a Europa, lo que tuvo consecuencias políticas, pues alejó definitivamente el fantasma de las viejas guerras civiles entre blancos y colorados. 


En lo social, el Uruguay vivió una época de legislación del trabajo, protectora de los obreros y otros sectores populares y de garantías para el retiro de los trabajadores establecidas por diferentes leyes que fundaron Cajas de Jubilaciones para casi todos los oficios en los años 20.


La difusión de la cultura, la fácil recepción de los modelos demográficos europeos por una población de origen inmigratorios, la mentalidad prudente de las dominantes clases medias, explica que en 1930, Uruguay tuviera de sí mismo la imagen de un país moderno, europeizado y escasamente latinoamericano. 


La crisis económica mundial iniciada en 1929 en Estados Unidos, repercutió en el Uruguay a partir de 1930-31. El descenso del precio de las materias primas y alimentos que el Uruguay exportaba, y las restricciones del comercio internacional, generaron aumento de la desocupación y caída del ingreso.

El Presidente de la República electo en 1931, Gabriel Terra, dio un golpe de Estado el 31 de marzo de 1933, disolviendo el Poder Legislativo y la parte colegiada del Poder Ejecutivo, el Consejo Nacional de Administración. Este golpe y el gobierno resultante continúo hasta 1938


Crisis 1929 EE.UU





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La lenta recuperación de la economía mundial, el peso en la sociedad en las tradiciones democráticas, y el alineamiento del Uruguay con los Aliados enemigos del nazi-fascismo en la II Guerra Mundial (1939-45), determinaron la recuperación plena de la vida institucional democrática con las elecciones de noviembre de 1942 en las que fue electo presidente Juan José de Amézaga (1943-1947).


Bajo el gobierno de Luis Batlle Berres (1947-1951), la prosperidad económica se consolidó por los crecientes beneficios que deparó a las exportaciones uruguayas la guerra de Corea (1950-1953). En 1952 se adoptó una nueva Constitución que implantó una estructura colegiada de nueve miembros para el Poder Ejecutivo, seis de ellos para el partido mayoritario y tres para el que le siguiera en votos.


La intervención del Estado en la economía recibió un nuevo impulso con la nacionalización de las empresas británicas, pagando Gran Bretaña a Uruguay la deuda que había contraído por el suministro de carnes uruguayas durante la II Guerra Mundial.


La prosperidad económica y el impulso del gobierno de este segundo batllismo consolidaron un vigoroso crecimiento de la industria de sustitución de importaciones y el número de obreros aumento con espectacularidad.


La tercera etapa de la historia del Uruguay en el siglo XX (1959- 1985), estuvo caracterizada por la crisis y el estancamiento económico y, en sus años finales (1973-1985), por la caída de las instituciones democríticas y la instalación de una dictadura militar, aparentemente insólita, observadas las características de la historia de la larga duración en el Uruguay, pero reveladora de la gravedad de la situación.


Las modificaciones de la economía mundial, en especial la formación del Mercado Común Europeo (1957) y la sustitución de la hegemonía británica por la estadounidense en América Latina, dejó a las producciones exportables uruguayas a la deriva. El estancamiento de la ganadería y el fin del proceso de industrialización, completaron el panorama negativo que se tradujo en una disminución permanente del ingreso.


Los diversos sectores sociales, los sindicatos obreros y de empleados públicos, y las gremiales empresariales, lucharon entre sí por la distribución de una riqueza cada día menor en medio de una inflación que nada parecía detener.


Los partidos tradicionales se alternaron en el poder y se fraccionaron. Surgió el Frente Amplio en 1971. El gobierno de Jorge Pacheco Areco (1967-1972) decretó la suspensión de las garantías individuales casi durante todo su mandato y, del otro lado, ciertos sectores de la izquierda con el Movimiento de Liberación Nacional a la cabeza, también descreyeron del sistema democrático impulsando la lucha armada.


El proceso de deterioro de las instituciones fue vivido dramáticamente por una sociedad que sólo con lentitud dejó de tener fe en ellas, y culminó con el Golpe de Estado que las Fuerzas Armadas protagonizaron el 27 de junio de 1973, disolviendo las cámaras legislativas y asumiendo, bajo la cobertura del presidente civil Juan María Bordaberry (1972-1976), la totalidad del poder público hasta febrero de 1985.







Desde el punto de vista económico, el gobierno militar, asesorado por técnicos de ideas neoliberales, procedió a cierta apertura de la economía al exterior, procurando atraer al capital extranjero y limitar la intervención del Estado. 


La crisis financiera y económica de 1982, que aceleró la inflación y sobre todo la desocupación, llevaron a los militares a ceder el poder a la sociedad civil, aunque con ciertas limitaciones, de las que dio cuenta el llamado Pacto del Club Naval concluído el 3 de agosto de 1984.


En elecciones en que hubo candidatos todavía vetados por las Fuerzas Armadas, surgió como presidente constitucional el líder colorado Julio Maria Sanguinetti. 


En 1991, Uruguay paso a fundar e integrar el Mercosur, alianza económica aduanera que lo incluye junto a Brasil, Argentina y Paraguay.







En 1995, la población del país alcanza los 3 millones de habitantes, acentuándose el rasgo ya advertible en los comienzos del siglo XX, el escaso crecimiento natural de su población. La tasa de analfabetismo representa apenas el 4,25 de la población del país. La calidad de vida de la mayoría de los habitantes es una de las mas altas de América Latina, aventajada solo en ciertos rubros, por Costa Rica, Cuba y Argentina, siendo la esperanza de vida al nacer de 71 años y fracción. La mayoría de sus habitantes es considerada católica por las estimaciones de esta Iglesia, pero el numero de sacerdotes no sobrepasa los 700. La tasa de divorcios es alta, similar a la de las naciones europeas.


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